"Lo que yo puedo contarte de mi vida no es más que la misma historia de todos los que un día partimos de España con idea de hacer las Américas, y al paso del tiempo descubrimos que había ocurrido lo contrario: América nos hizo a nosotros". Constantino Díaz
ARTÍCULO N.º 1000-C
Las grandes batallas por la nacionalidad: LMH y LMD.
La Ley de Memoria Histórica: una verdadera transformación
La Ley 52/2007 abrió una puerta que durante mucho tiempo había permanecido cerrada para numerosos descendientes.
Y la dimensión de aquel proceso fue enorme.
Según los datos recogidos por Grupo Doble R en 2012, al finalizar la vigencia de la Disposición Adicional Séptima se habían presentado 503.439 solicitudes de opción a la nacionalidad española en 183 oficinas consulares. Claro la vigencia en el CE de La Habana, duró hasta aproximadamente el ¿año 2018?
España, como nación moderna, debería reconocer los crímenes y la represión de la Dictadura Franquista y que España como país sensible reconozca y atienda adecuadamente a su Comunidad en el Exterior: estas son nuestras aspiraciones!!
Y paradójicamente los retornados a España por LMH fueron aproximadamente el 40 % de los que obtuvieron el pergamino.
Se destacan (como aprecian en la tabla) los retornados de Argentina, Cuba y Venezuela…
Pero nunca ha llegado a ser la famosa avalancha que algunos sectores de la meritocracia española (legitimidad de sus privilegios) enarbolaron en su momento.
El 95 % de las solicitudes se concentró en Iberoamérica, según datos publicados entonces por este propio blog, con Cuba, Argentina, México y Venezuela entre los principales países.
Aquellas cifras ayudaban a demostrar algo que ya conocíamos desde nuestra experiencia cotidiana:
La diáspora española no era una cuestión del pasado.
Era una realidad viva.
Y también hubo que luchar por las mujeres
Entre las historias que más nos marcaron estuvo la de las mujeres españolas emigrantes.
La legislación histórica había producido situaciones en las que mujeres españolas que habían emigrado y formado familias con extranjeros no podían transmitir su nacionalidad a sus hijos en las mismas condiciones que los hombres.
Y aquella situación tenía consecuencias que llegaban hasta los nietos y bisnietos.
No podíamos ignorarlo.
Fue otra de las reivindicaciones que aparecieron en el trabajo de la diáspora y en nuestras publicaciones.
Años después, la Ley de Memoria Democrática volvió a abordar expresamente la situación de los descendientes de mujeres españolas que habían perdido la nacionalidad por matrimonio con extranjeros antes de la Constitución de 1978.
La lucha por las abuelas emigrantes forma parte, por tanto, de esta historia.
También tuvimos que luchar para que las abuelas no fueran olvidadas.
De la Ley de Memoria Histórica a la Ley Memoria Democrática
Los años pasaron.
Llegaron nuevas leyes, nuevas instrucciones, nuevos problemas y nuevas esperanzas.
El Grupo Doble R continuó dando su opinión acerca de las modificaciones legislativas y, especialmente, la Ley de Memoria Democrática y su aplicación a los descendientes.
La LMD volvió a abrir una enorme ventana para quienes durante décadas habían buscado recuperar la nacionalidad de sus antepasados.
El blog publicó aclaraciones, interpretaciones, experiencias de solicitantes y seguimiento de las dificultades que aparecían en consulados y registros.
Y aquí aparece una característica que ha permanecido intacta:
…cuando una persona tiene una dificultad que afecta a muchos descendientes,
intentamos convertir esa dificultad individual en información para todos.
Breves palabras sobre los desatinos de la aplicación de la LMD que trataremos
en el 4º artículo y final de esta saga
Eliminación de usuarios por cambio en el sistema de credenciales LMD y otros desatinos en la aplicación de la LMD.
Entre otras lindezas los consulados españoles en el exterior, al parecer fueron autorizados por hacer cambios en la forma en que exigian los detalles de las citas, la presentación de los documentos probatorios del derecho de sangre y una falta de funcionarios en los consulados para asumir la avalancha por parte de los descendientes de la diáspora.