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LA MIGRACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA. Libro de Antonio Izquierdo y un colectivo de autores.

LA MIGRACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA.
Libro de Antonio Izquierdo y un colectivo de autores.

— F R A G M E N T O S —

Introducción….Antonio Izquierdo Escribano.

La generación de la Memoria Histórica.

Este es un libro sobre el futuro hecho con fibras del pasado. Pues la Ley de Memoria Histórica (LMH) ha generado medio millón de nuevos españoles de origen. Este es el lado más luminoso de la norma, auque sea el menos conocido. Y, por el camino, se han desvanecido otros trescientos mil esperanzados, que pidieron cita en los consulados, pero que no llegaron a depositar su solicitud de nacionalidad. En total se han presentado 503 000 expedientes y se han dado 817 000 citas a lo largo de los tres años que durado la oportunidad. Esa es la dimensión demográfica de la migración de la memoria histórica. Piense el lector que quinientos mil nacionales es el equivalente a los nacidos durante un año en España. De modo que conforman una generación que es la huella que han dejado tras de sí los emigrados y exiliados. Esta generación de españoles, no ha nacido aquí, pero sí que lo hicieron sus ancestros. Son el eco de aquellos nativos que no se resignaron ni a la pobreza ni a la falta de libertad. Todos ellos, que hasta ahora eran cubanos, argentinos, mexicanos o venezolanos, se han hecho también españoles de origen sin perder su anterior nacionalidad. Sin duda, también se han visto estimulados por los beneficios que comporta al doble nacionalidad y la ciudadanía europea.
 En otras palabras, esta Ley nos ha situado de lleno en la memoria de la emigración española y no únicamente en la del exilio. Su onda expansiva se extiende por cuatro generaciones, aunque sean dos (hijos y nietos) las que han presentado sus credenciales en mayor número. Pero los abuelos y los bisnietos se han visto tocados por esta experiencia de nacionalización masiva. Y cuando, al cabo de tres años, se cierran las puertas para entrar por ella, ya tenemos las cuentas casi hechas. De esas cuentasa y de las cuitas, esperanzas y expectativas que aparecen en las entrevistas realizadas a un ramillete de descendientes de españoles que solicitan la nacionalidad de origen vamos a ocuparnos en este libro. Son voces autorizadas aunque no suponen una muestra representativa. Pero sí que constituyen una pista de lo que está detrás de ese pedazo de identidad añadida. De ese medio millón de movilizados, votantes y migrantes probables, pero no seguros. De modo concreto, vamos a escudriñar las consecuencias migratorias, en acto y en potencia, de la disposición 7a de la mencionada ley.
Disposición adicional 7ma. 1.- Las personas cuyo padre o madre huiese sido originariamente español podrán optar a la nacionalidad española de origen si formalizan su declaración  en el plazo de dos años desde la entrada en vigor de la presente Disposición Adicional. Dicho plazo podrá ser prorrogado por acuerdo de Consejo de Ministros hasta el límite de un año.
2.- Este derecho también se reconocerá a los nietos  de quienes perdieron o tuvieron que renunciar a la nacionalidad española como consecuencia del exilio.
La ley dibuja tres fuentes paa la selección migratoria. Los hijos de la emigración española, los nietos de los exiliados y, por así expresarlo, «,los españoles de segunda clase que debieran ser de primera, es decir, españoles por derivación en lugar de españoles de origen. La nacionalidad adquirida no equivale a la debida. Es obvio que en lo tocante a la nacionalidad también hay clases de españoles. La nacionalidad segmenta y no privilegia a todos por un igual. Por ejemplo, los españoles no originarios pueden perder la nacionalidad y no pueden disfrutar la doble nacionalidad. No es poca cosa eso de de quedarse sin patria y  de no poder beneficiarse de dos. Pero además, los hijos y nietos de españoles de origen pueden venir legalmente con un visado que autoriza a residir en España mientras buscan un empleo y también le habilita a acceder al mercado laboral sin someterse a la preferencia nacional. Es decir, tienen vía libre para regularizar su situación mediante el arraigo familiar y no están sometidos a la regla que obliga al empresario a contratar a un nacional antes que a un extranjero. Y, por último, son los beneficiarios de las ayudas para el retorno.»

En realidad, obtener la doble nacionalidad a través de la LMH ha sido echarle un pulso al miedo de los legisladores. Al temor numérico y al histórico. A que no hubiera dineros suficientes para su gestión y a que se desbordara el caudal de los sentimientos. De ahí el cierre de fechas de la mencionada disposición. Porque por un lado estaba la familia emigrada, identidad recreada y, sobre todo, las circunstancias sociales y las perspectivas de futuro que tienen los descendientes españoles. Pero, en el otro extremo, se hallaba situada la razón de Estado, quizás en su versión más principesca, a saber: atraer el voto de los descendientes y fabricar un ejército migratorio de reserva a bajo coste. Bien, ya está dicho. ¿Y ahora qué?.
Ahora nos toca seguir durante algún tiempo a los afortunados y también a los citados aunque se hayan sentido frustrados con los límites de esta puerta.Nos proponemos hacerlo  durante los tres próximos años para conocer cuál es su comportamiento electoral y sobre todo cuáles son sus movimientos internacionales. Saber si migran y votan. O si simplemente utilizan su pasaporte para visitas a familiares y viajes a otros países, pero vuelven al lugar donde nacieron. La Generación de la Memoria Histórica cuando se concluya la resolución de los expedientes, podrá llegar a representar una cuarta parte del total de la Espaañ exterior. Se trata de una población que reescribe su memoria y reivindica el pasado de los suyos y que se moviliza para conseguirlo, pero también son, al tiempo, un influyente factor de nuestro futuro global. Son parte de la imagen y de la proyección de este país multicultural en la escena internacional.
Finalmente han sido 465.000 los hijos que han presentado su demanda de nacionalidad de origen y 32.000 los nietos de exiliados. A ellos se han sumado 6.000 quinientos españoles de «segunda clase» que quieren serlo de primera, es decir, que quieren cambiar la nacionalidad adquirida por la original. El dominio de descendientes que proceden de América Latina es aplastante en cualquier de las tres modalidades pues representan el 95 % de los hijos de emigrados, el 91 % de los nietos de exiliados y el 93 % de los españoles que quieren cambiar la nacionalidad derivada por la de origen. La Generación de la Memoria Histórica es latinoamericana. Se verá que hay descendientes en Francia, Marruecos y por doquier, pero si usted quiere hablar con ellos, apréndase los giros y los acentos del español en América.
Y sí, el 92 % de los que han solicitado la nacionalidad son hijos de españoles, un escaso 6,5 % son nietos de exiliados y, apenas el 1,5 % ya habían conseguido la nacionalidad pero, por así decirlo, no eran españoles en toda su dimensión. En otras palabras, la Generación de la Memoria Histórica es la de la emigración y sólo en una pequeña parte la del exilio. Por último, cuando se escribe esta introducción , ya se han aprobado 250.000 expedientes sumando los tres anejos y sólo 18.000 han sido denegados, de modo, que del total de expedientes resueltos,apenas el 7% ha fracasado su demanda. Si esta tasa de rechazo se mantiene a lo largo del proceso, más de 450.000 descendientes se habrán naturalizado. El tacaño movimiento final para suavizar la discriminación de las abuelas exiliadas, (casadas en según qué fechas  o países y la marginación de las madres solteras)hace que los datos tengan un pequeño margen de error. Porque hasta de 2012 algunos nietos de las abuelas superen los filtros impuestos, podrán ejercitar su derecho a optar por la nacionalidad de origen. Pero lo importante es que aún queda  un 40 % de descendientes que superen los filtros impuestos, podrán ejercitar su derecho a optar por la nacionalidad de origen. Pero lo importante es que aún queda un 40 % de descendientes que esperan que su deseo se convierta en derecho. Pues la más de 800.000 citas dadas, constituyen la población que ha aflorado como consecuencia de esta llamda a la memoria. Es el denominador numérico que nos sirve para evaluar la estrechez de la puerta abierta. Hay 300.000 excluidos que no han cabido pero que están en lista de espera.

La idea y los prejuicios.

Por lo general, los afectados por una norma legal formulan cuestiones concretas, mientras que los curiosos indagan sobre cuál ha sido su génesis y se hacen preguntas generales. Ello sucede porque los primeros están implicados, mientras que los segundos lo que buscan es una explicación vertebredora, es decir, teórica. En otras palabras, los concernidos por la ley quieren resolver su problema y los interesados por su alcance pretenden entender su lógica y abarcar todo el agregado. Es decir, por un lado la población objeto de estudio y, por el otro, los científicos sociales. Unos son los sujetos expuestos y, otros, los cazadores de significados.

Esta investigación sobre el trasfondo migratorio de la LMH vino a mi encuentro. Empezó cuando «pasaba por allí, me preguntaron y no fui capaz de responder». De esta situación inesperada surgió la curiosidad y luego el trabajo.Más concretamente de la incapacidad para contestar a la cuestión  que planteó un alumno mexicano en la Universidad de Oviedo en el Principado de Asturias y de la necesidad de encontrar los motivos de su pregunta. ¿ Piensa UD que la LMH constituye una política para seleccionar la inmigración hacia España y cuántos de los naturalizados van a venir?. Respondí que no lo sabía con certeza y que, hasta donde se me alcanzaba, esa ley no estaba destinda a influir en la inmigración. No constituía, en lo que yo sabía, una política migratoria. Pero las preguntas no pesan, son las respuestas desatinadas las que te persiguen; así que la cuestión se alojó en mi cabeza.
Eso fue lo que ocurrió, en febrero de 2008,  en el curso de doctorado en en Políticas Migratorias en la UE que impartía en la Facultad de Económicas de la Universidad. Y el demandante, era un joven economista becado por el gobierno asturiano, que luego ha sido entrevistado para el cometido de este libro. Pero en el mes de agostro de ese mismo año, en el US mexican Studies de la Unviversidad de California en San Diego, cuando en la pausa del café matutino, los investigadores invitados comentábamos nuestros trabajos respectivos, una joven doctora en economía por la universidad de Stanford, que se presentó como mexicana de padres españoles, me avanzó que al día siguiente pensaba desplazarse hasta el consulado español de LA para solicitar la nacionalidad a través de la LMH. Y vinculó esa acción a mi ocupación en ese momento que era la de estudiarlos efectos de las políticas de control migratorio en las conductas de los migrantes. Dos anécdotas en el mismo año me impulsaron a leer la LMH y la disposición pertinente. Y posteriormente a emprender este proyecto. He aquí el papel que juegan las evidencias anecdóticas en la investigación. La moraleja es que hay que estrujarlas.
Escuchar es una cualidad y saber hacerlo supone un capital. Así fue con estos dos jóvenes economistas uno a cada lado del Atlántico. Luego cabe aprovechar la ocasión y estar en el momento adecuado en el lugar apropiado. Era el año previo a la entrada en vigor de la LMH. Una oportunidad para vivir y seguir el proceso en tiempor real. Por intermediación de la Funcación Largo Caballero presentamos un proyecto a la Dirección Genral de la Ciudadanía en el Exterior. Partíamos de un ramillete de prejuicios derivados de la evidencia anecdótica acerca de la incidencia migratoria de la Ley. Ciertamente esa situación no constituye el estado ideal para iniciar una pesquisa pero es una posición en la que con relativa frecuencia se encuentran los científicos sociales.Eso si, la investigación es la materia que corrige el prejuicio. De modo que se debe estar dispuesto para aceptar la enmienda del sesgo que uno lleva siempre consigo mediante el método riguroso y la apertura de ánimo. Es por eso que desde ahoara quedadmos a las espera de recibir informacioness, sugerencias y críticas que ayuden a mejorar el trabajo que aún nos queda por delante. Porque vamos a seguir en el empeño para atar los cabos sueltos y enmendar los errores que, sin duda, aparecerán.
En esta primera aproximación a las repercusiones que la LMH va a tener sobre los pontenciales migrantes y también sobre los sedentarios, nos hemos  guiado por un sistema de multimétodo un tanto empobrecido.Hay datos estadísticos, o mejor recuentos administrativos,pero no hemos tenido acceso a los expedientes para preparar una base de datos con los campos adecuados. No hemos podido grabar las variables sociodemográficas más relevantes y básicas, tales como el estado civil, el sexo y la edad, por no hablar de los documentos que se aportan para fundamentar la petición. Por la misma limitación no hemos podido preparar una muestra que represente al conjunto de solicitantes ni por país, ni por generación. Hemos sustituidos los números por las palabras. Y nos hemos ido a buscarlos en las capitales de los paises con más demandantes. Lo hemos hallado a través de las organizaciones de los emigrados  y exiliados, donde la unidad de medidaes la densidad y frecuencia de afectos y no los kilómetros que le separan de la patria chica. Así que no hay encuesta pero hay mucha conversación y alguna prensa. Pero aún falta mucho, comparación con otros países, revisión de lo publicado sobre temas limítrofes y, en fin, ir configurando una explicación general que nos satisfaga. Pero aún tenemos tres años por dealnte para levantar la encuesta, buscar a los citados y repreguntar a los entrevistados. Tantos años sin saber de ellos requieren más comidas, más paseos y más intercambio.

Antonimias y preguntas.

Las preguntas iniciales de esta investigación surgen del asombro. La primera la hizo el mencionado estudiante mexicano en Oviedo. Así que en el proyecto ararancamos de la presunción según la cual, esa LMH iba a tener cierta repercusión migratoria. Pero, una vez leída la disposición, nuestro estado fue de perpeplijidad. Y empezaron a surgir dudas en forma de antinomias respecto a cuál podía ser el impacto de la Ley en la situación actual.
Cuál es la razón para que en una época donde dominaban las normas restricitivas respecto de la inmigración se aprobara una Ley que abría oportunidades de movilidad. Por qué en época de levantar barreras se tendían puentes?. Acaso no se pensó en las consecuencias de una acogida masiva?. Parece que sí que estuvieron presentes estas derivaciones y que, incluso, se cuantificaron. El gobierno estimó al inicio que un millón y medio de descendientes podrían acudir a solicitar la nacionalidad mediante la LMH durante el plazo habilitado. Y aunque estas previsiones se moderaron fue el presidente Zapatero quien declaró, durante una visita a Buenos Aires celbrada en noviembre de 2007, que «muchos dicen que a lo mejor son más de un millón, pero os puedo asegurar que es de justicia, y sean los que sean, todos van a ser españoles» (El País, 18/12/2007).
La segunda cuestión rezaba así, Cómo en época de políticas inmigratorias selectivas se hacía una oferta intergeneracional?. Una puerta por la que entraban mayores y jóvenes, de cualquier país del mundo y con mayor o menor cualificación. Acaso no se pensó en los costes si acudían personas mayores en busca de ayudas económicas?. Y si lo hacían los jóvenes cualificados damandando trabajos acordes a su nueva condición ciudadana?. Y si, por fin, los hijos menores de los beneficiarios, en un futuro, se ponían manos a la obra?  O cómo se desprendía de los movimientos de los dos jóvenes economistas se proponía, seriamente, captar capital universitario con un bajo coste ante la dificultad de competir con otros socios comunitarios por la inmigración altamente calificada.
Y luego estaba ese ir a contracorriente de los tiempos identitarios. Ese contrarrestar el repliegue nacionalista con una ventana universal. Pues aunque se podría suponer que la mayoría de los descendientes hablaban la misma lengua con distintos acentos no era menos probable que su religión y sus costumbres divergieran y se resitieran a la normalización cultural en el mosaico autonómico español. Cómo en una época donde renacen los particularismos se promulgaba una ley que facilitaba la doble nacionalidad?. Una disposición normativa que no exige renunciar a la primera nacionalidad para otorgar una segunda seña de identidad y la igualdad de derechos.
Y, qué decir de la coyuntura?. Al abrir las puertas en época de crisis económica. Como se promulga una ley cuyo período de vigencia coincide, justamente, con un trienio (2009-2011) de intensa destrucción de empleo y de crisis social generalizada. Y qué lógica prevalecería en los implicados, la del origen o la del destino. Empujaría a emigrar el ansia de formación, de libertad, el miedo y la inseguridad en unos lugares o las ganas de probar suerte con pasaportes comunitarios en cualquier país del mundo. En verdad, la LMH se nos aparecía como una política visionaria y como un despropósito migratorio.
Pero luego pensamos en otros motivos que le dieran sentido a la oferta. Y si se trataba de una política de selección migratoria inteligente?. Una oferta de integración y ciudadanía a los descendientes de españoles con bajo coste de integración y altas ganancias en cualificación.Una política con el fin de cpatar cerebros ya formados y habilitarlos para insertarse en el mercado de trabajo sin sufrir las cortapisas y  discriminaciones propias de la Ley de Extranjería. Sin verse sometido a la preferencia nacional o a la necesidad obtener un permiso de trabajo para poder laborar sin sentirse permanentemente amenazado por la irregularidad documental.. Una política que anticipaba la dificultad de renovar el contrato laboral en una fase de aguda y duradera crisis económica durante la cual previsiblemente aumentaría la vulnerabilidad legal y la economía sumergida. Una política avanzada y adelantada a su tiempo, una estrategia migratoria.
Una cuestió clave que había que desentrañar era si la onda expansiva de el emigración histórica española alcanzaba a movivilizar una vez transcurrido tanto tiempo desde el movimiento original. Si España tenía suficiente atractivo identitario o si la crisis económica frenaba el espíritu. Si tres generaciones después de la migración, los descendientes, los herederos de la españolidad se pondrían en marcha o se arredrarían ante la estrangulación del empleo y de las oportunidades de mejora laboral. Cómo se transmitía la cultura migratoria y, sobretodo, cómo se activaba en una época de circunstáncias tan distintas a las que se vivían cuando se escribió, en una etapa de explosivo crecimiento económico. Cuál iba a ser la estela migratoria de la LMH?. Ahora que las circunstancias eran desfavorables, qué iba a ocurrir?.

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Continuará…

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