Para poder comentar la importancia de la acción exterior gallega hay que remontarse a las raíces

Para ello qué mejor que acudir a un modesto trabajo que escribió este cronista hace más de 5 años

Tomemos algunos de los fragmentos escritos entonces:

Hasta 1950, España era básicamente un país agrícola y emigrante. Entre 1850 y 1950, 3.500.000 españoles emigraron hacia América, como cifra estimativa. La tendencia de la diáspora española a unirse durante los siglos XVIII, XIX y XX constituye una de las notas distintivas de la historia de la emigración hacia Iberoamérica y es el tema central de este trabajo en tres partes

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Ya desde las décadas de 1850-1860, en Cuba y Argentina surgen instituciones cuyo fin fundamental es socorrer al paisano o compatriota que enfrentaba dificultades. Estas primeras muestras de solidaridad se observan en las llamadas casas de socorro o de beneficencia, que significativamente ocurren antes de las grandes oleadas de inmigrantes hacia estos dos países

Pero la causa común del abandono de la tierra original y su consecuente desarraigo se resolvió con modelos asociativos de beneficencia y socorros mutuos, como veremos seguidamente. Como dice M. Llordén, 1996…se trata de un modelo asociativo en donde se juntan la caridad cristiana con motivaciones de carácter filantrópico-humanitarias, que servían para resolver las propias necesidades asistenciales de los promotores y además presentaba el importante aliciente de poder exteriorizar socialmente su práctica colectiva
En el Boletín del Centro Gallego de Buenos Aires, se consigna: ¨…la manera para combatir el mal, que generalmente es la falta de previsión, consiste en unirse colectivamente, ya sea, por gremios, en el terreno o por  nacionalidades o por razas en el extranjero¨ para decir a continuación: ¨La mutualidad es natural consecuencia de la solidaridad colectiva claramente consciente de sus fines de utilidad y de sus fines morales¨. Es decir, la lejanía del terruño provoca grandes trastornos emocionales e incrementa la necesidad de asociarse con los de su mismo estado

El objeto social de la Sociedad benéfica Naturales de Ortigueira, en La Habana: “Tendrá por principal objeto el prestar auxilio a los asociados necesitados de amparo en las condiciones prescritas en su Reglamento, cuando por enfermedad, carencia de trabajo o imposibilidad física para el mismo se vean precisados a recurrir a ella, así como en aquellos casos de enfermedad o indigencia que les sea indispensable trasladarse a España para su curación o mejoramiento¨

En los momentos de desolación y desgracia los hombres se unen para hacer frente a las adversidades

Y el objeto social del Centro Asturiano de Montevideo, fundado en 1910, Asociación de socorro mutuo, cultura y recreo dice como sigue: ¨Fundar una bolsa de trabajo, con el objeto de facilitar el empleo o colocación a todos aquellos socios que se hallen sin ocupación. Crear una caja de socorros denominada “Caja de Protección y Repatrío” con el objeto de prestar ayuda mutua a los socios que por enfermedad o accidentes imprevistos se hallen sin ocupación¨. Pero también son propósitos declarados trabajar por la cultura y por la formación de los socios, creando una biblioteca, dotar de instrucción y recreo. La preocupación por la cuestión cultural se ve plasmada en las intenciones de las instituciones en general, y de esta en particular, de organizar o promover festivales artísticos, literarios, etc. para mantener la comunicación entre los emigrantes y sus familias, así como favorecer la unión y la solidaridad con España.-Como diría acertadamente Gonzalo Allegue en su libro: Galegos, as mans de América ; Contra el desarraigo: Cultura y mutualismo

Estas agrupaciones tuvieron como primera finalidad, tal como hemos apuntado más arriba, la atención sanitaria de sus asociados, pero también y seguidamente ocuparse de encontrar empleo para ellos, pues en el ideal del emigrante está la posibilidad de mejorar sus condiciones de vida para él y los suyos. Como hemos apuntado, las grandes oleadas migratorias hacia las colonias americanas se caracterizaron por la preponderancia de hombres provenientes de las regiones periféricas españolas, Galicia y Canarias principalmente, personas iletradas o de muy bajo nivel profesional, insertadas luego en sociedades como las argentinas, uruguayas, brasileñas y cubanas, si bien en algunas, como estas dos últimas, de economías de ámbito rural, los nichos laborales fueron urbanos mayoritariamente. También fue común acoger al paisano hasta tanto pudiera independizarse o poner su propio negocio: un ejemplo lo constituye el conocido ¨Sobrín¨, para referirse al sobrino llegado de Galicia. Los emigrantes españoles generalmente crearon negocios o se dedicaron a algún tipo de actividad mercantil de pequeña escala o ambulantes, pero que tuvieron mucho peso en las ocupaciones más observadas
En resumen, observamos un propósito bien definido en la creación de asociaciones de españoles emigrados hacia el nuevo mundo, entre los cuales ya hemos visto la protección de los emigrantes ante las enfermedades, la falta de empleo y otras calamidades. Pero en la medida en que estas necesidades perentorias fueron cubiertas, aparecen otras del ámbito subjetivo y de no menor importancia: la cultura y la recreación

Galicia, acción exterior y emigración

 

 

Para completar el preámbulo necesario, tomaremos en consideración las cifras que a continuación presentamos de un valioso trabajo de Rodríguez Vilela que podrá bajar del enlace

Como puede verse la emigración gallega ha tenido dos etapas de máximo esplendor: período de 1900 a 1930 (847471) y más reciente el período de 1960 a 1980 (599297)

Esta es la razón por la cual la presencia gallega en el exterior es cada vez más amplia y activa

La especial vinculación con los expatriados gallegos ha sido el sello distintivo de esta comunidad en el decursar de los tiempos

 

 Edición martes